Pura Raza
Prensa

Revista Pura Raza
nº 36
Julio - Septiembre 2006

 

Pensando en la Competencia Deportiva...

 

¿Vamos a Separar de una Vez por Todas Morfología y Funcionalidad en Nuestros Concursos de PRE?

 

  • Por JOSÉ BERMÚDEZ

 

Creemos generalmente que a la gente que tenemos el atrevimiento y el valor de escribir en los papales raramente se nos hacen comentarios sobre nuestros escritos; que cuando en este país se nos habla de lo que escribimos es para darnos un tirón de orejas, un coscorrón o un mamporro, dependiendo de lo que hayamos dicho. Pero la verdad es que escribir en España no siempre es llorar, como creía el poeta Larra. También tiene sus satisfacciones. Gratitudes de gente que te lee, le gusta lo que lee, te lo dice y te anima a seguir interviniendo en la tribuna pública.


Y éste ha sido precisamente el caso del presidente de nuestra asociación ANCCE, Don José Palma Moreno, quien recientemente y con gran sorpresa de mi parte me llamó, me felicitó y me animó a seguir opinando de manera pública, invitándome a colaborar también en nuestra revista asociativa “El Caballo Español”. Así es que, si a uno le producen un cierto orgullo y satisfacción -por qué negarlo- los comentarios que recibo en viajes y concursos, mucho más orgullo y satisfacción me produce una llamada de un presidente de una asociación de la categoría de la nuestra, y mucho más teniendo en cuenta que uno siempre ha visto la presidencia de ANCCE cono una figura un tanto endiosada y alejada del mundo de los mortales.


Todo ello, más allá de la positiva impresión personal que he recibido, me permite sacar una primera interpretación. Y es que, a pesar de que la palabra que voy a utilizar esté muy devaluada y repetida, da la sensación de que después del 20 de Mayo en la sede de nuestra asociación se respira otro talante. Por lo menos a mí me lo parece y deseo que esto siga siendo así hasta las próximas elecciones. En resumen, pienso que un presidente de una asociación de empresarios-ganaderos no debe ser nada más y nada menos que eso: un asociado de entre todo el conjunto al que le “ha caído el muerto” y le ha tocado presidir la asociación por unos años. 

 

Y dicho esto quiero profundizar un poco en un asunto que como ya comenté en mi escrito anterior, recogía con bastante sensatez y buen tino el programa de nuestro actual presidente. Hablo de separar las pruebas de Morfología de las pruebas de Funcionalidad de manera definitiva en los concursos de nuestro caballo de Pura Raza Española. Hablo de una separación de criterios que, como ya dije en su día, apoyo con todas las consecuencias y sobre la que hay que buscar un amplio consenso frente a las ataduras y la hipoteca con los que uno y otro criterio, morfología y funcionalidad, se devalúan mutuamente.


Lo cierto es que no hay prisas, ya que el caballo de PRE lleva toda la historia reciente lastrado por unos baremos en el juzgamiento dentro de los cuales se suman las churras y las merinas -morfología y funcionalidad- para dar como resultado y primar como el óptimo de la raza eso que alguien ha calificado como “la estrategia de la mediocridad”. Es decir, un punto de mira bastante poco ambicioso, muy mediocre desde el punto de vista de la competición deportiva y muy poco competitivo a nivel empresarial con los mercados europeos.


Me explico: a la hora de premiar y otorgar reconocimientos se ideó en el siglo pasado un sistema que prima por encima de todo la belleza -lo cual se entendió como normal, dadas las características de nuestro caballo-, y cuya puntuación apareció finalmente “corregida” por unas pruebas de funcionalidad que, hoy por hoy, solo realizan los machos. En la actualidad la resultante final es más compleja, pero podemos resumir que se trata de una combinación de Morfología y Funcionalidad.


Por eso, frente a un sistema de morfofuncionales que está dirigido al éxito de la morfología de los machos, ligeramente corregida por la funcionalidad -algo parecido a lo que ocurre con los movimientos de las hembras- yo abogo por la separación. Por unas pruebas de funcionalidad en los concursos totalmente independientes de la morfología. De tal manera que puedan ser premiados y reconocidos en su propio ranking los ejemplares bellos -uno de los rasgos más importantes de nuestro caballo-, pero dando también importancia por sí misma, desligada de la morfología, a la funcionalidad y su ranking de calificaciones.

 

Creo que todo nuestro esfuerzo se ha de dirigir a revalorizar los concursos -hoy totalmente devaluados- y para que sirvan a los esquemas de selección. Resumo así a modo de esquema mi idea y los objetivos del concurso morfofuncional:



a) Separar la funcionalidad de la morfología, con unas calificaciones totalmente independientes, de tal manera que se eviten situaciones absurdas de que un caballo que está EN raza y EN LA raza no pueda acceder a la funcionalidad porque en morfología ha quedado, por ejemplo, en el puesto 16.


b) Montar a todas las hembras inscritas en el concurso que deseen participar en el apartado de funcionalidad.


c) Separar e independizar incluso morfología y movimientos a la mano (paso, trote y galope), siendo libres de participar en los movimientos los machos y las hembras -independientemente de las edades- inscritos en el concurso.


d) Liberad de participar o no en la morfología a los animales inscritos en un concurso, con la condición tan sólo para la inscripción de ser animales de PRE y de participar en uno de los tres apartados: morfología, movimientos o funcionalidad.


e) Todo ello yo estoy convencido de que nos sacaría de la “estrategia de la mediocridad” en la que estamos metidos y, partiendo siempre de la base de que hablamos de animales con todas las credenciales de la raza, clarificaría mucho las cosas: ya que sacaríamos conclusiones en estado puro, sobre la belleza, sobre los movimientos y sobre las aptitudes para los mecanismos de la doma. ¿Por qué no imaginar, incluso, un producto -macho o hembra- que quedase campeón en morfología, campeón en movimientos y en funcionalidad? Habría pocos, pero alguno podría demostrarlo.

 


Si hemos de revalorizar los concursos hay que empezar, además de otros frentes, por estas modificaciones. Si los concursos han de estar al servicio de los ganaderos y no al servicio de los comités organizadores, el objetivo es que se le reconozca el caballo bello al que opta por la belleza y que se le reconozca el caballo funcional al que opta por la salida deportiva, dentro siempre de la raza. Yo estoy convencido de que esto ayudaría mucho a los esquemas de selección y clarificaría mucho, muchísimo, las cosas.

 


  • JOSÉ BERMÚDEZ

Gerente y propietario de Yeguada Miño.

 

 

Fuente: Revista Pura Raza

 

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